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OPINIÓN La sanitat pública, el millor recurs contra el càncer

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Recentment l’IVO (Institut Valencià d’Oncologia), entitat privada que sens dubte ha fet serveis valuosos als pacients valencians al llarg del temps, ha emès algunes afirmacions que només es poden qualificar de propaganda interessada. És sens dubte el que fa l’IVO –propaganda interessada- quan difon a través de la seua pàgina web, i repleguen determinats mitjans de comunicació, que “es el único centro que realiza una atención integral del paciente con cáncer de la Comunidad Valenciana”.

Aquesta és una informació no errònia, sinó totalment falsa, perquè en tots els hospitals públics del País Valencià, des que es feren les transferències en matèria de sanitat en la dècada de 1980, es desenvoluparen els serveis d’oncologia mèdica. El 1988 s’encetà el que es va conèixer com el primer Pla Càncer. Es tractava d’oferir una assistència oncològica integral i de qualitat posant les persones en el centre d’atenció i garantint l’accessibilitat als recursos en tot el territori, independentment del lloc de residència. Actualment la valenciana és una de les comunitats autònomes que disposa d’una atenció als malalts de càncer més completa tant pel que fa a prevenció, diagnòstic precoç, assistència infantil i d’adults, cures pal·liatives, unitats d’hospitalització a domicili, així com en investigació.

A més a més, els hospitals terciaris de la xarxa pública disposen de la tecnologia més avançada.

Als hospitals de primer nivell, comarcals o de departament, igualment s’hi tracten pacients oncològics, i només per a algunes teràpies específiques s’ha de recórrer al suport dels hospitals terciaris amb els quals existeix la necessària coordinació.

Vist tot això, que és la pura realitat a l’abast de qualsevol persona informada, podem concloure que no és ètic difondre a la societat, i especialment a pacients amb greus problemes de salut, missatges que generen dubtes pel que fa a la qualitat de l’assistència sanitària que reben als centres públics.

Aquest tipus d’arguments o de falses informacions són inacceptables i revelen, a banda d’una manca preocupant de principis ètics, una actitud de falsejament de la realitat que només pot obeir a interessos crematístics d’una entitat privada amb ànim de lucre.

En aquesta nova etapa del poble valencià, superada una època d’abús i corrupció a gran escala, cal dir alt i clar que l’exigència d’ètica, transparència, credibilitat i bones pràctiques ens obliga a tots, també a les entitats privades i als continguts difosos a través de les webs, els mitjans de comunicació i les xarxes socials.

 

 

Humanizar la salud, humanizar la Sanidad Publica

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La mercantilización de la sanidad comporta, a juicio del autor, su deshumanización, por lo que reclama un cambio en los actuales planteamientos, por más que el sistema público esté ofreciendo datos dignos de atención gracias al esfuerzo de los profesionales.

Desde la puesta en vigor de la Ley General de Sanidad en el 1986, el Sistema Nacional de Salud se ha desarrollado en una continua contradicción. Inmerso en un sistema capitalista de libre mercado, el Sistema Nacional de Salud (SNS) estaba orientado a dar respuesta a las necesidades asistenciales de la población. A su vez, el mercado sanitario también ha ido evolucionando desarrollando nuevas oportunidades de negocio con la salud que, a menudo, entraban en conflicto y debilitaban el sistema sanitario público.

«…Cuando una sociedad se lo propone, es capaz de garantizar y concretar el derecho a la protección de la salud…»

El desarrollo del sector privado y aumento de su hegemonía en las cuestiones de salud ha venido acompañado de un desarrollo de políticas y leyes neoliberales plasmadas en el Real Decreto 16/2012 entre otras. Es una realidad palpable que existe una preocupante mercantilización de la salud y sanidad pública, y que grandes empresas sanitarias entienden la salud y el sistema sanitario como una oportunidad de negocio. Reducir la enfermedad a una mercancía supone un grave síntoma de deshumanización social.

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En la antesala del negocio sanitario que viene

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Hace apenas un mes trascendió en la prensa económica el acuerdo firmado entre el Banc Sabadell y Centene Corporation, ambos copropietarios al 50% de la principal concesionaria de hospitales en España, Ribera Salud, S.A., con una facturación de 500 millones de euros en 2015, para que el 100% de las acciones pasen a manos íntegramente americanas antes de 2019, en virtud de una opción de compra a favor de Centene antes de final de 2016 y otra de venta por parte del Sabadell, antes de 2019, de su participación heredada de la antigua CAM.

Centene Corporation había adquirido a Bankia a mediados de 2014 su participación en Ribera Salud, dentro del proceso de desinversión de activos y saneamiento de balance impuesto por Bruselas a la entidad financiera, tras las ayudas públicas recibidas de más de 20.000 millones de euros.

Tras la entrada de Centene, Ribera Salud se hizo con el 100% de los departamentos de Alzira, Torrevieja y Elx tras comprar a Asisa y Adeslas sus respectivos paquetes accionariales. Asimismo mantiene una participación del 35% en Marina Salud, la concesionaria del área de Dénia, perteneciendo el 65% restante a la aseguradora alemana DKV.

Centene forma parte también de la sociedad Erescanner Salud que gestiona el servicio de resonancias magnéticas adjudicado por la Conselleria de Sanitat en 2008.

También está presente en la Comunidad de Madrid en la sociedad BR Salud, gestora del servicio del Laboratorio Central de San Sebastián de los Reyes que da cobertura a seis hospitales públicos. Además, ha participado en la planificación, construcción, puesta en marcha y consolidación de los hospitales de Manises y de Torrejón de Ardoz. Fuera de nuestro país  posee también dos hospitales en Perú.

Ribera Salud y por tanto Centene, opta actualmente a la adquisición de un nuevo centro en Europa, el Hospital Universitario de Bratislava (Eslovaquia), un centro público de gestión privada que contará con 945 camas (similar a La Fe), con una inversión inicial de unos 250 millones de euros y una concesión de 30 años, y cuya adjudicación está prevista para el próximo mes de marzo.

Centene Corporation es una compañía estadounidense fundada como un único plan de salud en Wisconsin en 1984, siendo hoy en día líder en USA en servicios de salud, especialmente a raíz de la reforma sanitaria emprendida por Obama. En 2015 sus ingresos consolidados fueron de casi 23.000 millones de dólares (un 37% más que en 2014).

Su accionariado está compuesto fundamentalmente por varios fondos de inversión como BlackRock,  bancos como el Bank of America,  fondos de pensiones y compañías de seguros y en su Consejo de Administración figuran personalidades relevantes ligadas a Microsoft, Arthur Andersen y al Partido Republicano.

Simultáneamente al desembarco de Centene en Ribera Salud, en junio de 2014 el grupo IDC Salud, controlado por el mayor fondo de capital riesgo europeo CVC Capital Partners tras su compra al anterior propietario (el grupo sueco Capio), se fusionó con el Grupo Quirón, tras comprar CVC el 61% de su capital al fondo Doughty Hanson por unos mil millones de euros, dando lugar a IDC Quirón, el mayor grupo sanitario privado de España y el tercero a nivel europeo, tanto en número de centros como de plantilla (40 hospitales en 12 CCAA, 5.000 camas, 24.000 empleados, 1.500 millones de facturación anual y una cuota del 25% en el mercado nacional hospitalario privado). Tras su fusión, desarrolló una política de adquisiciones de otras compañías sanitarias (Ruber entre ellas), convirtiéndose en prácticamente un monopolio en Guipuzkoa, con una cuota de mercado próxima al 60%; en Barcelona donde controla cerca del 50% y en Madrid, con una cuota próxima al 40% de la asistencia sanitaria privada. Hace escasamente un año se habló de que el fondo CVC planeaba sacar a bolsa el grupo IDC Quirón, con una valoración de 5.000 millones de euros.

Algo se mueve en el sector privado en nuestro país, con una presencia masiva de capital financiero internacional y un grado de concentración muy elevado en apenas dos años, donde las grandes corporaciones están tomando posiciones estratégicas como jugadores destacados ante el  proceso de liberalización que se avecina por el esperado desarrollo y aprobación de los acuerdos transnacionales (TTIP-TISA) que actualmente se están negociando, más uno ya suscrito (CETA), en los que la UE está plenamente implicada y que, en esencia, pretenden una liberalización de servicios mucho más amplia que la ya conseguida en la Directiva de Servicios, limitando la capacidad reguladora de los Estados a nivel nacional, regional o local en lo referido a materias como patentes para fabricación de medicamentos, leyes de contratos públicos, inversiones extranjeras, regulación de servicios públicos,… todo ello desde arriba hacia abajo, dotándoles de una naturaleza supraconstitucional, lo que impediría a los Estados recuperar los servicios esenciales desregularizados en virtud de estos tratados; servicios públicos que se fundamentan originalmente en el reconocimiento como un derecho que tienen los ciudadanos a la prestación del servicio (sanidad, educación, dependencia, seguridad,..) y no como consecuencia de su capacidad de compra en el mercado.

Mediante el denominado mecanismo de solución de controversias ((ISDS), un sistema de arbitraje privado recogido en la mayoría de los tratados de libre comercio, las grandes corporaciones  pueden demandar a los Estados por entender vulnerados sus derechos cuando consideran que legislan perjudicando sus intereses, lo que de facto supone, por el coste millonario que entraña este mecanismo, una severa restricción o cuasi prohibición de rescatar servicios públicos, ya que impediría que las administraciones crearan o restablecieran la gestión directa o exclusiva de los mismos o entraran en competencia con las corporaciones con prestaciones de servicios similares.

Otro de los aspectos a destacar que se contempla en la negociación de estos tratados internacionales, concretamente en el TISA, es la posibilidad de que los sistemas nacionales de salud o las compañías aseguradoras de origen sufraguen los tratamientos de sus pacientes en otros países más competitivos por sus precios y menores exigencias legales, lo que sería dar carta de naturaleza al turismo sanitario, que favorecería enormes posibilidades de expansión y negocio para determinados grupos privados bien consolidados que operan actualmente en el sector sanitario, además de facilitarles el control de aspectos tan importantes y de interés para las grandes corporaciones como son la investigación sanitaria, los datos genéticos y de salud de la población atendida.

En la Comunidad Valenciana con la iniciativa de cuenta atrás del modelo Alzira, que es uno de los ejes políticos más importantes del nuevo gobierno valenciano, tal parece que ha comenzado por parte de las Concesiones un posicionamiento estratégico, para poder negociar con más fuerza con la administración sanitaria valenciana ante la finalización de los contratos. Otra manifestación clara de la línea emprendida por las concesiones es la reclamación que están preparando conjuntamente para exigir entre 60 y 100 millones de €,  como actualización de la cápita, que en sucesivos años no se hizo efectiva por el ocultamiento del gasto sanitario, que los gobiernos de Camps llevaron a cabo entre 2008 y 2011 y por los que la Unión Europea ha impuesto al Reino de España una multa de 18,5 millones de €, que el ministerio de Montoro quiere hacer pagar a la actual Generalitat. Esta reclamación se basa en las cláusulas de los contratos que desde el pasado 8 de febrero son públicos en el nuevo portal de transparencia de la Generalitat Valenciana http://www.gvaoberta.gva.es/va/

Desde ACDESA-PV,  nos felicitamos por esta iniciativa de transparencia, que animamos a incrementar, así como a dar los pasos necesarios para evitar que intereses de las grandes corporaciones condicionen las políticas públicas de salud en la Comunidad Valenciana y conseguir la reversión del modelo concesional, sin coste adicional para las arcas públicas.

Notas: La información contenida en este artículo ha sido obtenida de la publicada por diferentes organizaciones y medios de comunicación, en particular: El Economista, Expansión, Levante-emv, Las Provincias, eldiario.es, valenciaplaza.com, iniciativadebate.org, lamarinaplaza.com, mareablanca.cat, trade.ec.europa.eu, finance.yahoo.com, centene.com, fsc.ccoo.es
TTIP: Acuerdo Trasatlántico para el Comercio y la Inversión
TISA: Acuerdo sobre el Comercio Internacional de Servicios
CETA: Acuerdo Económico y Comercial Global (entre Canadá y la UE)

 

Hoy toca hablar de cobertura sanitaria universal

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Hoy 12 de diciembre, la Coalición Global por la Cobertura Sanitaria Universal celebra el Día de la Cobertura Universal de la Salud. El pasado día 10 fue el Día Internacional de los Derechos Humanos. Pero los derechos no parecen tener mucha importancia en esta campaña electoral. Más que preocuparnos por qué candidato parece más nervioso en los debates o a quién se le dé mejor la oratoria, habría que conocer con detalle qué medidas adoptarían tras el 20 de diciembre sobre las cuestiones que importan. Sin duda, algunas de ellas son las que afectan a los derechos sociales. Y hoy toca hablar de sanidad. Se hacen oportunas las reflexiones en torno a la sanidad universal y al derecho a la salud en relación con la situación actual en España…

Sigue en: Hoy toca hablar de cobertura sanitaria universal

Cobertura sanitaria universal: una pura ilusión

Artículo extraído del EL PAÍS

Dibujos-caricaturas sobre financiación en material de salud de MSF al hilo de la cumbre de Addis Abeba. / DRAWNALISM

 

Con todo el bombo y la algarabía sobre los avances mundiales en la salud erróneamente o no atribuidos a la era de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y el giro positivo basado en la nueva y ambiciosa agenda conocida como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se debería perdonar que mucha gente piense que se han resuelto la mayoría de los problemas de salud del mundo. Lamentablemente, no es el caso.

En estos momentos, MSF puede dar testimonio de la falta de servicios de salud adecuados en los 63 países en los que opera. Probablemente, entre las comunidades con las que trabajamos, y otras en su misma situación, hay un gran desconocimiento de los propios ODS y no se espera celebración alguna cuando éstos se adopten en la cumbre especial de la ONU en Nueva York en los próximos días.

En los últimos 15 años, el mundo ha sido testigo de un cambio real y de avances importantes en el ámbito de la salud en muchos países, sobre todo para las personas que viven con VIH/sida, tuberculosis y malaria. Estos progresos son el resultado de un enfoque bien dirigido, centrado en las personas, y de programas innovadores en el cuidado de la salud, que han recibido una financiación adecuada.

Pero en este periodo, también hemos asistido al desplazamiento del mayor número de personas desde la Segunda Guerra Mundial. En algunos casos, países que tenían sistemas de salud y cuyas poblaciones tenían acceso a los mismos, ahora los han perdido y se enfrentan a un presente sin estructuras sanitarias y con el personal médico amenazado.

También hemos presenciado el surgimiento de graves amenazas para la salud mundial como el aumento progresivo de la resistencia a los antibióticos, cuyo agravamiento corre el riesgo de hacer desandar muchos de los avances observados en materia de salud. O la explosión del Ébola en África occidental, a la que el mundo no dio respuesta y que se tradujo en miles de muertes y en una epidemia que todavía hoy activa. Pero también hay poblaciones que, debido a la incapacidad de sus gobiernos, a la ineficiencia, o la mera exclusión, no han podido recibir una atención básica adecuada ni los medicamentos y tratamientos que requerían y cuyas necesidades siguen siendo críticas e inmediatas.

Los ODS, que se pondrán en marcha en todo el mundo en 2016 y que tendrán 15 años para alcanzar sus metas, al menos sobre el papel, incluyen un objetivo específico de salud y una serie de objetivos vinculados a enfermedades clave, nutrición y otros determinantes sociales de la salud. Sin embargo, con tantas otras prioridades dentro de los ODS (cambio climático, paz y seguridad, agua, y muchos más), algo tiene que ceder.

MSF puede dar testimonio de la falta de servicios de salud adecuados en los 63 países en los que opera

Las tendencias recientes y los postulados de los principales donantes internacionales, indican una marcha atrás, un regreso al paradigma de la década de los 80, cuando la mayor preocupación por la salud se asoció con cuánto cuesta y no con el precio del sufrimiento para las personas sin acceso a medicamentos ni diagnósticos y con poca o ninguna posibilidad para acudir a servicios de salud de calidad. El mundo sigue siendo, en gran medida, una mezcla de quienes tienen y quienes carecen de la posibilidad y capacidad para ver a un médico. Una nueva agenda de desarrollo, independientemente de lo bien intencionada que sea, contribuirá poco a cambiar esta situación si no se traduce en acciones concretas y cuenta con financiación suficiente.

Las últimas directrices en la ayuda internacional muestran flagrantes contradicciones con respecto a las intenciones, con una disminución progresiva de la financiación de la atención en salud. El énfasis en que los países sean más autosuficientes y en una ayuda que se utiliza, cada vez más, como un catalizador para impulsar el crecimiento económico no augura buenos presagios para la salud mundial. Los frágiles logros en salud no podrán mantenerse ni se podrán alcanzar los ambiciosos objetivos establecidos si la ésta no es el vector de las políticas.

Países como la República Democrática del Congo, con abrumadoras necesidades en muchos sectores sociales y con, al menos, un 17% de sus ciudadanos recibiendo tratamiento para el VIH, no deben ser obligados a tomar decisiones imposibles; ni su población debe pagar por la atención cuando, en la inmensa mayoría de los casos, no se lo puede permitir. En la capital, Kinshasa, los pacientes afrontan un proceso tan largo y caro para recibir un simple diagnóstico de VIH que cuando reciben atención, la enfermedad se encuentra en una fase muy avanzada. En el hospital de Kabinda, apoyado por MSF, fallece uno de cada cuatro pacientes hospitalizados, pagando con su vida el precio por no poder acceder al tratamiento antirretroviral oportuno. Esto es inaceptable y nos conduce a situaciones propias de 20 años atrás.

El mundo sigue siendo, en gran medida, una mezcla de quienes tienen y quienes carecen de la posibilidad y capacidad para ver a un médico

La población de los países que suben en la escala de renta no gana automáticamente sistemas de salud que funcionen cuando sus estados pasan a ser considerados economías de renta media. De hecho, uno se da cuenta de que los países de ingresos medios son el hogar de más del 70% de los pobres y los enfermos del mundo, incluyendo la mayor parte de las cargas de morbilidad por VIH/sida, tuberculosis, malaria y enfermedades no transmisibles.

Las personas marginadas de la atención sanitaria a causa de los conflictos, la inestabilidad o la exclusión social, existen hoy y seguirán existiendo mañana. Independientemente de dónde vivan y de su situación económica, la gente merece poder acceder a fármacos y tratamientos, tanto a los ya existentes como a los más nuevos. Es necesaria más investigación y desarrollo, especialmente en favor de los países en desarrollo, y estas iniciativas de I+D deben estar dirigidas a mejorar la salud de la población y no sólo a lograr beneficios económicos. Los equipos médicos de MSF sintieron la impotencia de carecer de nuevas herramientas para el cuidado de las más de 10.000 personas ingresadas en los centros de tratamiento de Ébola de Organización en los tres países de África occidental, todo ello cuatro décadas después del primer brote.

Los médicos, aliviados por contar con nuevos medicamentos para tuberculosis resistente a los medicamentos (TB-DR), se dan cuenta de que estas nuevas combinaciones todavía no proporcionan a los pacientes los resultados que merecen y, en muchos países, estos nuevos fármacos siguen siendo inaccesibles, o no están disponibles. El paquete completo de vacunas para inmunizar a las mujeres y los niños contra 12 enfermedades es hoy 68 veces más caro de lo que era en 2001, y los precios más bajos, a nivel global, todavía quedan lejos para muchos países o para organizaciones humanitarias como MSF.

Si el lema de los ODS es Nadie se queda atrás y la meta es lograr la cobertura sanitaria universal, todo ello ha de ser más que una ilusión. Esta nueva agenda de desarrollo tiene que traer consigo acciones inmediatas y un cambio en los enfoques actuales para asegurar que la salud siga siendo una prioridad y no una mera mercancía.

Mit Philips es responsable de Acceso a la Salud y Análisis y Aine Markham, analista de Políticas de Salud de Médicos sin Fronteras (MSF)

La necesidad de un cambio de rumbo en Salud Mental

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Artículo de Manuel Girón

A finales de la década de los 90 comenzó una larga caída de la tasa de beneficio de las grandes empresas. Para tratar de compensar esta tendencia especularon con productos financieros, y en este último periodo con aquellos derivados de la especulación inmobiliaria. Con la quiebra de este mercado en 2007-2008, los empresarios dejaron de ver expectativas de beneficio y, como la búsqueda de beneficio es el combustible del sistema, dejaron de invertir y dejaron a la gente sin empleo. A los gobiernos se les dijo que tenían que cubrir…

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No al cierre de RTVV, no al deterioro de la sanidad pública

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El anunciado cierre de Radio Televisión Valenciana  ha puesto en evidencia varias realidades conocidas. Una vez más se pone de manifiesto la inadecuada gestión de una entidad pública por el gobierno valenciano del PP, que deja un déficit acumulado de más de 1200 millones de euros, y la ruina institucional de un servicio público del pueblo valenciano. Las víctimas de esta gestión las encontramos por un lado en los trabajadores  que perderán con el cierre  su empleo después que la justicia les diera la razón frente a un ERE plagado de irregularidades. Pero también es víctima la democracia y el pueblo valenciano que mediante sus impuestos ha pagado este despropósito pensando que financiaba un servicio de televisión pública con identidad propia, constatando ahora su fraude.

 Además,  esta situación ha puesto en evidencia lo que se conocía desde años atrás, la censura y control mediático a la que estaba sometida la cadena por parte del gobierno valenciano. Lamentamos el comportamiento de los profesionales que durante tantos años han permitido o colaborado en las actividades de censura a costa de su humillación profesional, los actos les comprometen. Respaldamos sin embargo a los profesionales que  valientemente supieron anteponer su ética y profesionalidad a las injerencias del poder, no son iguales.

 Hoy RTVV puede cumplir con la función  de informar con objetividad y sin censura la realidad de nuestras comarcas, ofreciendo un  periodismo que investigue e informe de las consecuencias de las políticas de austeridad, recortes de derechos ( sanidad, educación, dependencia, desempleo), deterioro del nivel de vida de la población  ( aumento de paro, recorte de pensiones, aumento del copago), panorama algo dantesco pero real.

 El capítulo de RTVV es un nuevo ejemplo, de manipulación, de apropiación de un medio público para favorecer los intereses privados del partido popular, de externalización de servicios empresas privadas con dinero público, de clientelismo, de pesebrismo en el afán colocar a personal políticamente afín, de involucrar a una institución públicas en trama de corrupción, de subcontratación a empresas privadas, de falta de transparencia y poca participación ciudadano en el control democrático de los servicios públicos….en definitiva una gestión desastrosa y corrupta al servicio de la censura y los niveles de audiencia.

 Algo similar esta ocurriendo en la sanidad valenciana con la privatización ( modelo Alzira) y la externalización de servicios como la RMN, que desde ACDESA llevamos tiempo denunciando.

 El comentario del President Fabra sobre sus preferencias al cerrar RTVV y no un Hospital o Centro de Salud, utiliza la sanidad como excusa para el cierre de otro servicio público, oculta que el presupuesto de sanidad en 2 años se ha recortado más del 13.2%, oculta que han aumentado las listas de espera y se está haciendo pagar más al ciudadano por los medicamentos con el copago. Reducir la cuestión a cerrar un hospital o RTVV es demagógico, desviando las responsabilidades de una gestión inadecuada en RTVV y la  sanidad pública valenciana.

 Solicitamos pues desde ACDESA PV que el gobierno valenciano asuma sus responsabilidades y se depuren responsabilidades.

 Apoyamos  una RTVV pública, profesional, independiente, de calidad, plural, en valenciano.

¿Por qué la ConsellerIa de Sanitat es tan ineficiente?

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La Sindicatura de Comptes ha emitido un informe en relación con la privatización de la radiología en el País Valencià, en el que ha dicho lo que todas las personas entendidas han denunciado durante años, que se está dilapidando el dinero público. Que se está pasando casi 17 millones de euros al año, sin justificación, a una empresa privada, y que el sobrecoste pagado a esta empresa privada no garantiza un servicio adecuado. El sobrecoste procede, entre otros factores, de que una exploración…

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