Posibilidad de exceso de pruebas a gran escala: Biomarcadores, genómica y aprendizaje automático

Kenneth D. Mandl, MD, MPH1,2; Arjun K. Manrai, PhD1,3

JAMA. Published online February 8, 2019. doi:10.1001/jama.2019.0286

Una cultura de defensa y promoción de las pruebas agresivas puede presentarse cuando un biomarcador o sus secuelas producen beneficios financieros para los fabricantes de medicamentos y dispositivos, especialidades médicas basadas en procedimientos, hospitales o servicios de laboratorio, o cuando de manera creciente son demandados por los pacientes. El exceso de pruebas también pueden conducir a una atención costosa y perjudicial, incluyendo resultados falsos positivos, sobrediagnósticos y tratamientos innecesarios. Las presiones económicas, ofuscadas intencionadamente o inadvertidamente, pueden impulsar un mayor uso de biomarcadores, un fenómeno que podría denominarse «biomarkup». El volumen de pruebas de marcadores biológicos por paciente para el cribado, la vigilancia y el diagnóstico está a punto de aumentar sustancialmente. Además, muchas de estas pruebas estarán dirigidas directamente a los usuarios.1 Los algoritmos de aprendizaje automático, que pronto impulsarán la inteligencia artificial en la atención de la salud, requieren grandes cantidades de datos e implican enfoques en constante expansión para capturar pasiva y activamente los datos generados por los pacientes y los médicos. La accesibilidad de los portátiles y otros dispositivos conectados está dando lugar a flujos continuos de «biomarcadores digitales» de personas en sus hogares. Los estudios genómicos en el cuidado clínico están expandiendo el número de biomarcadores que un médico puede medir rutinariamente, de unos cuantos a miles potencialmente. En este “Punto de Vista”, discutimos 3 mecanismos a través de los cuales se pueden manipular los ensayos basados en biomarcadores y recomendamos un enfoque sistemático para reconocer, medir y contrarrestar el fenómeno en los contextos de la genómica y de la inteligencia artificial.

Modificar el umbral limite

Ajustar el nivel de un biomarcador para la definición de enfermedad puede alterar significativamente la población identificada con enfermedades tratables. Por ejemplo, el cambio en 2013 de las guias prácticas de la colesterolemia para el cálculo del riesgo cardiovascular, aumentó el número de adultos aptos para la tratamiento con estatinas en un estimado de 12.8 millones2 en comparación con las recomendaciones de las guias anteriores (Figura, A). Para el público, el colesterol es probablemente el biomarcador de análisis de sangre más conocido. Con el mercado mundial de estatinas acercándose a los 23.000 millones de dólares, esto no es una coincidencia. Las campañas de concienciación pública han hecho del colesterol una palabra común. Las compañías farmacéuticas y las guías prácticas educan a los médicos sobre la importancia de las pruebas y la prescripción de estatinas. Las organizaciones profesionales centran sus directrices en una medición de fácil acceso. Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid imponen recargos financieros a los planes de salud en los que los beneficiarios no se adhieren bien a sus prescripciones de estatinas.

Las pautas que reducen los umbrales de glucosa en ayunas, lo que significa que la prediabetes medicaliza un factor de riesgo en una enfermedad,3 lo que potencialmente aumenta la atención médica, la compra de dispositivos y suministros, y el uso de medicamentos.

La fibrilación auricular detectada por un smartwatch aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) o una etapa de la enfermedad de Parkinson definida por una prueba de tapping basada sobre un dispositivo móvil, presentan nuevas oportunidades para expandir las definiciones de la enfermedad e impulsar pruebas y tratamientos adicionales. La marcha hacia la atención basada en el valor amenaza con chocar con un aumento de las tecnologías omnipresentes que puede dar lugar a pruebas adicionales costosas. Muchas de estas tecnologías se están comercializando directamente a los consumidores y a los médicos.

Aumente la complejidad

La medición genómica, es un ejemplo de un desafío de pruebas múltiples en la práctica que es difícil de abordar en su totalidad y que requiere un cuidado especial con respecto a la interpretación de los biomarcadores. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido anunció un servicio nacional de medicina genómica, que al comienzo se espera que atienda a 30.000 pacientes al mes. Geisenger anunció la disponibilidad de pruebas genómicas para su población de pacientes. La FDA recientemente otorgó autorización de comercialización a 23andMe para una prueba BRCA1/BRCA2 directa al usuario. Queda por ver si estas pruebas se utilizan en exceso en las poblaciones de bajo riesgo, para las cuales es probable que los resultados positivos sean erróneos y que puedan conducir a pruebas de seguimiento innecesarias.4 La experiencia del pasado predice una fuerte y persistente promoción y comercialización que ya ha surgido en torno a muchas pruebas genómicas, la mayoría de las cuales carecen de estudios a largo plazo que demuestren una evidencia sólida de mejores resultados o supervivencia (eFigure en el Suplemento).

Desarrollar un nuevo biomarcador

Las partes interesadas, por ejemplo una subespecialidad médica o una compañía farmacéutica, pueden promover biomarcadores que estimulen su uso o incluso pueden crear nuevos biomarcadores para la enfermedad de que se trate. Los biomarcadores no específicos pueden ser especialmente rentables. Por ejemplo, para fomentar su medicamento contra la osteoporosis, el alendronato sódico (Fosamax), Merck ayudó a desarrollar la densitometría ósea y a establecer el Instituto de Medición Ósea, una empresa sin fines de lucro, que trabajó para aumentar el número de densitómetros y lograr un precio óptimo para la prueba. Los fabricantes de fórmulas para bebés, a través de guías y educación de pacientes y médicos patrocinados, promueven fórmulas especiales basadas en el biomarcador inespecífico de la intolerancia a la alimentación como diagnóstico de la alergia a las proteínas de la leche de vaca.5 La Sociedad Americana del Dolor, con financiación de Purdue Pharmaceuticals, fabricante de OxyContin, estableció y registró como marca registrada el eslogan «Dolor: el Quinto Signo Vital» y promovió exitosamente un mayor número de tratamientos para el dolor.6

La “big data”, los dispositivos interconectados y el aprendizaje automático están produciendo nuevos biomarcadores digitales, muchos basados en algoritmos que no son fácilmente interpretables. Incluso la simple elección de los umbrales para dos algoritmos de retinopatía diabética con curvas características de funcionamiento similares en el receptor podría dar lugar a más pruebas positivas y a consultas y procedimientos posteriores (Figura, B). Se incentiva a los investigadores y a las empresas para que sus algoritmos parezcan novedosos y de vanguardia. Incluso si el funcionamiento de un nuevo algoritmo es superior en adecuadas cohortes de pacientes contextualizadas, la forma en que se establecen los límites en la práctica puede ser poco clara y contrarrestar la utilidad general del algoritmo en distintas poblaciones.

Un sistema de atención de la salud que ofrezca calidad debe utilizar las pruebas y los servicios con criterio. Se necesitan procedimientos para asegurar que la defensa de un biomarcador proporcione valor y no sólo beneficios, y asegurar que los programas educativos para los médicos en la interpretación de las pruebas de biomarcadores protejan a los pacientes y apoyen la transformación hacia un sistema de atención de la salud más seguro y eficaz en función de los costos. Los formuladores de políticas, los realizadores de guías, los pagadores, los reguladores, los médicos y los pacientes exigen información para identificar la promoción remunerada, la fusión de sociedades por pruebas lucrativas y las pruebas que conducen a un tratamiento costoso, especialmente para grandes poblaciones de individuos asintomáticos. Sin embargo, las personas influyentes no siempre están libres de conflictos de intereses. En el contexto de la defensa de la detección del cáncer de tiroides (un programa de bajo valor demostrable), las agencias reguladoras gubernamentales y los organismos independientes como el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE.UU. corren el posible riesgo de ser «capturados» por las partes interesadas dominantes dentro del sector industrial.7 A medida que la FDA se enfrenta a los productos digitales y genómicos emergentes, su marco regulatorio debe tener en cuenta las consecuencias para la salud pública del incremento en la realización de pruebas  a gran escala y debe tener en cuenta los intereses de las compañías que buscan su aprobación.

Los parámetros de un algoritmo, los umbrales para un resultado de prueba positivo o una alarma,  deben ser transparentes y darse a conocer para los usuarios de los dispositivos. Incluso la precisión de una medida tan simple como el recuento de pasos puede variar ampliamente de un dispositivo a otro, de un usuario a otro y del día a día. La realización de las pruebas en poblaciones con diferentes factores de riesgo y, por lo tanto, con diferentes probabilidades de enfermedad, debe documentarse y actualizarse para estimular el aprendizaje continuo. Es importante destacar que las pruebas comercializadas directamente a los consumidores no se registrarán en las historias clinicas. Debería crearse un sistema de registro para supervisar el uso y los resultados de estas pruebas. En genómica clínica, la presentación de las variantes se ha mejorado con recursos de acceso público que documentan los datos de frecuencia de las mismas, junto con bases de datos centralizadas que comparten las aserciones sobre la patogenicidad de las variantes, como la base de datos ClinVar, frente a las pruebas de laboratorios aisladas como sucedía anteriormente. Esfuerzos similares de registro e intercambio de datos ayudarán a dilucidar la validez analítica y clínica de los algoritmos que componen la inminente ola de inteligencia artificial y aplicaciones digitales relacionadas con la salud.

Los pacientes se han beneficiado de los avances en el desarrollo y selección de biomarcadores. También lo han hecho los fabricantes de medicamentos y dispositivos, las especialidades que se fundamentan en procedimientos, los hospitales, los servicios de pruebas de laboratorio y los titulares de patentes. En el siglo XXI, a medida que el número de biomarcadores potenciales se expande exponencialmente, será importante garantizar un sistema que beneficie a los pacientes y mejore su salud.

Pathways That Promote Increased Application of Biomarkers

A, Statin treatment recommendations changed substantially between the 2004 Adult Treatment Panel (ATP) and the 2013 American College of Cardiology–American Heart Association (ACC/AHA) guidelines. For primary prevention among patients without diabetes and with a 10-year cardiovascular disease risk of 7.5% or more, the guidelines switch amounts to lowering the low-density lipoprotein (LDL) cholesterol threshold from 190 to 70 mg/dL (to convert LDL from mg/dL to mmol/L, multiply by 0.0259). Survey-weighted estimates from the Centers for Disease Control and Prevention National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) 2013-2014 cohort show substantial increases in the population defined as having the risk factor.

B, New digital biomarkers are entering clinical care settings. Even with nearly identical testing characteristics, 2 machine learning algorithms to detect diabetic retinopathy using different thresholds along their respective receiver operating characteristic curves will drive substantially different numbers of ophthalmology referrals and possibly treatments

References

1. Schwartz  LM, Woloshin  S.  Medical marketing in the United States, 1997-2016.  JAMA. 2019;321(1):80-96. doi:10.1001/jama.2018.19320ArticlePubMedGoogle ScholarCrossref

2. Pencina  MJ, Navar-Boggan  AM, D’Agostino  RB  Sr,  et al.  Application of new cholesterol guidelines to a population-based sample.  N Engl J Med. 2014;370(15):1422-1431. doi:10.1056/NEJMoa1315665PubMedGoogle ScholarCrossref

3. Redberg  RF.  The medicalization of common conditions.  JAMA Intern Med. 2016;176(12):1863. doi:10.1001/jamainternmed.2016.6210ArticlePubMedGoogle ScholarCrossref

4. Gill  J, Obley  AJ, Prasad  V.  Direct-to-consumer genetic testing: the implications of the US FDA’s first marketing authorization for BRCA mutation testing.  JAMA. 2018;319(23):2377-2378. doi:10.1001/jama.2018.5330ArticlePubMedGoogle ScholarCrossref

5. van Tulleken  C.  Overdiagnosis and industry influence: how cow’s milk protein allergy is extending the reach of infant formula manufacturers.  BMJ. 2018;363:k5056. doi:10.1136/bmj.k5056PubMedGoogle ScholarCrossref

6. Kliff  S. The opioid crisis changed how doctors think about pain. Vox. https://www.vox.com/2017/6/5/15111936/opioid-crisis-pain-west-virginia. Published June 5, 2017. Accessed January 30, 2019.

7. Welch  HG.  Cancer screening, overdiagnosis, and regulatory capture.  JAMA Intern Med. 2017;177(7):915-916. doi:10.1001/jamainternmed.2017.1198ArticlePubMedGoogle ScholarCrossref

Manifiesto COVID-19

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COVID 19: Una respuesta comunitaria para una pandemia social

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Listado de adhesiones personales

Listado de adhesiones de Organizaciones

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Introducción

Desde el Observatorio de Salud Comunitaria (1) invitamos a políticos y gestores de los sistemas sanitarios a escuchar y entender que algo importante se está olvidando en el abordaje de la pandemia. El abordaje predominante es resultado de un sistema sanitario centrado en la enfermedad, con un enfoque biomédico y hospitalocentrista que olvida la promoción de salud y la participación comunitaria en salud. No se tiene en cuenta algo tan fundamental como es la influencia que los determinantes sociales y las condiciones de vida de cada población y territorio están teniendo en el desarrollo de la pandemia.

Es conocida la desigual incidencia de la pandemia en los distintos territorios y grupos de población, determinada fundamentalmente por las condiciones de vida, laborales y socio familiares, en estrecha relación con el nivel socioeconómico. La información sobre la evolución de la pandemia se centra fundamentalmente en el número de nuevos casos, ingresos hospitalarios y defunciones limitándose a constatar las diferencias geográficas por ciudades y barrios sin entrar a analizar sus causas. Se concibe a la ciudadanía como mera destinataria de normas y consejos con una llamada a la responsabilidad individual para su cumplimiento y a la culpabilización del “otro” cuando esto no ocurre, llegando a estigmatizar a grupos de población bien definidos (jóvenes, inmigrantes, barrios obreros,…).

Existen otras formas complementarias de orientar las acciones que, de llevarse a cabo, serían eficaces para disminuir los contagios y aplanar la curva, así como para atender mejor a los grupos más vulnerables. Dictar normas y dar consejos no es suficiente para cambiar las conductas de las personas. Para ello, es imprescindible conocer y entender los contextos de las poblaciones y territorios que determinan sus condiciones de vida y con ello sus conductas. Es necesario mejorar esas condiciones laborales y sociofamiliares que permitan comportamientos saludables para frenar los contagios.

Dada la emergencia, es imprescindible adoptar acciones concretas con carácter urgente adaptadas a las muy distintas necesidades de territorios y grupos de población. Sería eficaz dar protagonismo a la ciudadanía y sus organizaciones permitiendo su empoderamiento, entendiendo que forman parte de la solución y no del problema. Existen muchos ejemplos en los que asociaciones y redes ciudadanas han sido fundamentales para dar soporte a grupos vulnerables a los que la pandemia está castigando duramente.

Es posible otro enfoque para el abordaje de la pandemia, un enfoque salutogénico centrado en la salud comunitaria, el empoderamiento y la participación activa de la ciudadanía. Un enfoque que disminuiría contagios y aplanaría la curva. El presente manifiesto hace propuestas concretas para hacerlo posible.


(1) El Observatorio de Salud Comunitaria Covid 19 es un grupo multiprofesional plural y diverso que en el seno de la Alianza de Salud Comunitaria debate y reflexiona sobre una posible orientación salutogénica desde el ámbito de la salud comunitaria en el abordaje de una emergencia sanitaria generada por la pandemia Covid-19, observando distintas experiencias desarrolladas en España.

Propuestas

1. Visibilizando a los invisibles. Las condiciones de vida influyen en la desigual distribución del virus.

Las distintas medidas deben adaptarse a la comunidad a la que se dirigen, sin disociar la salud de lo social y con especial enfoque a los grupos más vulnerables. Las personas vulnerables y que sufren desigualdad (personas refugiadas y personas migrantes, las personas socialmente aisladas, las personas sin hogar, las personas mayores en residencias, las personas con enfermedad mental y las mujeres y niñas y niños en riesgo de violencia de género) se verán más negativamente afectadas por el COVID-19. El afrontamiento de la pandemia no es solo una estrategia sanitaria, implica una intervención conjunta de toda la sociedad, en la que se aprenda a convivir con la covid, diseñando nuevas formas de proteger a las personas más vulnerables, promoviendo la educación y el desarrollo social de la infancia y juventud, mejorando la calidad de vida, la interacción social y los cuidados personales.

Los gobiernos y autoridades deben utilizar un enfoque sistemático para reducir las inequidades sanitarias actuando sobre los determinantes sociales de la salud. Es necesario promover, desde el inicio, un diálogo local entre las comunidades, las instituciones y los servicios públicos (atención primaria de salud, salud pública, servicios sociales, educación, asociaciones, comunidad y otros) para trabajar con la información precisa y adaptada a cada circunstancia y contexto; un diálogo a través de canales normalizados, a todos los niveles y a lo largo de toda la respuesta, para facilitar la participación activa de las personas afectadas en el proceso, movilizando acciones, recursos y activos para la salud, sin dejar a nadie atrás. Una sociedad solidaria que fomenta la equidad y la inclusión es la mejor forma de afrontamiento de la pandemia.

Propuesta

Asignación de recursos económicos, humanos y materiales potenciando los servicios públicos en función de las necesidades adaptadas a cada circunstancia y contexto, con especial énfasis en los grupos vulnerables y con un enfoque para reducir las inequidades en salud.

2. Reivindicación del papel de la comunidad en el aplanamiento de la curva. Integrando la mirada a lo individual en su contexto comunitario.

Organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) señalan que las redes comunitarias son esenciales para el manejo de la crisis social y sanitaria del COVID19. Estas redes disminuyen tanto la transmisión de la infección como el impacto social asociado. Además facilitan una comunicación bilateral, hacen accesible el conocimiento, detectan necesidades y promueven mecanismos de cooperación aumentando el alcance de las intervenciones, abarcando a toda la población de una forma más eficaz. La prevención comunitaria de la covid es clave ya que las comunidades pueden facilitar la reciprocidad y la ayuda mutua. Las medidas preventivas y la distancia física no significan distancia social.

La resiliencia comunitaria es la capacidad de hacer frente a situaciones de emergencia y poder recuperarse, como en el caso de una pandemia. Tiene relación con el conocimiento local, las redes y relaciones comunitarias, la gobernanza y liderazgo, los recursos y activos para la salud, la organización y el desarrollo comunitario.

Las instituciones tienen que contar más con la participación de estas redes a la hora de diseñar e implementar acciones ya que son las que conocen el territorio y son reconocidas por quienes viven en él. Y a su vez el gobierno debe potenciar los servicios públicos que son la principal protección colectiva de la población con criterios de equidad, no hacerlo es cuestionable.

Además, lo colectivo y la participación tienen efecto sobre el empoderamiento de la población y sobre el manejo de las condiciones de vida. Se debe huir de soluciones individuales y patologizantes de los procesos. Una situación de emergencia social precisa implementar una salida grupal y comunitaria que busque la elaboración colectiva de los traumas asociados y de los procesos personales de adaptación.

Propuesta

Identificar y reconocer las redes comunitarias que deben participar en el diseño e implementación de acciones en cada territorio, así como asignar recursos y herramientas que faciliten los procesos que lo permitan.

3. Cuidando la narrativa. No culpabilizar, señalar ni estigmatizar sino promover la salud.

La información sobre la pandemia provoca infodemia, un exceso de información en la que se incluyen bulos o rumores que ocasiona confusión y dificultad para encontrar orientación y fuentes de información fiables. Además, la actual estrategia de comunicación de la epidemia busca con frecuencia fomentar el miedo e identificar culpables, señalando a los colectivos en quienes la sociedad puede descargar la responsabilidad de la situación actual. Estas generalizaciones fomentan la estigmatización de determinados grupos sociales y dificultan las medidas de prevención de la covid. Las estrategias de comunicación del riesgo deben contar con las visiones y valores de la comunidad, favoreciendo una comunicación que facilite el sentido de la eficacia y la seguridad en las formas de prevención. Las estrategias de prevención de covid y de promoción de la salud deben contar con la participación de representantes de los grupos destinatarios tanto en el diseño como en la implementación. El cambio de narrativa en la comunicación debe ser útil a la prevención, fomentando la responsabilidad social y la resiliencia comunitaria. Los medios de comunicación tienen que huir de la información espectáculo que provoca miedo y bloqueo para comunicar mensajes desde tonos y estilos que faciliten la información crítica y la prevención. La ciudadanía cuando usa las redes sociales debe ser crítica con las informaciones falsamente novedosas y llamativas que envuelven los bulos y ser conscientes de la información que se comparte para no alimentar rumores y desinformaciones.

Propuesta

Cambiar la orientación de la información y recomendaciones a la ciudadanía por los organismos públicos y medios de comunicación huyendo de la estigmatización fomentando la culpa hacia “el otro”. Informar sobre los determinantes sociales y las condiciones de vida que dificultan de forma muy desigual el seguir las recomendaciones de prevención. Desarrollar políticas de promoción de salud con participación de ciudadanos y organizaciones.

4. Reorientando el sistema sanitario hacia la atención primaria, puerta de entrada a la comunidad.

Los centros de salud son el elemento central del sistema sanitario para la prevención y

mitigación de la covid. Además de ser el eje de la detección precoz de casos , la atención primaria es la puerta de entrada para la implicación de la comunidad. La atención comunitaria desde el centro de salud supone generar un diálogo con los diferentes centros y servicios existentes en un territorio para aumentar la responsabilidad social y la resiliencia comunitaria. El reconocimiento de los recursos y activos comunitarios permite adaptar las medidas preventivas al contexto de cada territorio y fomentar un entorno seguro para la salud física, social y mental de las comunidades. El centro de salud puede fomentar el empoderamiento personal, comunitario y organizativo, elementos fundamentales de la responsabilidad comunitaria.

Propuesta

Revertir la tendencia hospitalocentrista en la asignación de presupuestos y aumentar la inversión finalista destinada a Atención Primaria adaptando la asignación de recursos humanos, materiales y económicos en función de las necesidades y la complejidad de cada territorio, haciendo posible los cambios estructurales y organizativos que permitan a los centros de salud volver a poner el foco en las comunidades.

5. La salud pública creando sinergias entre sociedad y sistema sanitario.

La salud pública elabora las estrategias de respuesta a la covid que sirven de puente entre la sociedad y el sistema sanitario. La inteligencia de salud pública debe combinar la epidemiología del virus y la epidemiología social. La afectación de la sociedad está mediatizada por los determinantes sociales de la salud. Las actuaciones de salud pública tienen que ser transversales e inclusivas dentro del sistema sanitario y dinamizadoras de los recursos y activos de la sociedad y las diferentes comunidades.

Esto no es una estrategia de guerra en la que hay que buscar culpables, sino una estrategia de desarrollo social que fomente las capacidades de los servicios públicos y las capacidades para la salud y el empoderamiento de los diferentes grupos sociales de nuestra sociedad. La salud y el bienestar tienen que estar incluidos en todas las políticas (educación, servicios sociales, movilidad, urbanismo, medio ambiente,…) y en los diferentes territorios.

Salud pública tiene que facilitar herramientas, formación y apoyo técnico a los procesos que fomentan la participación, la equidad y el diseño colaborativo. La vigilancia y la promoción de la salud de los servicios de salud pública en coordinación con la Atención Primaria mejoran la adaptación y la efectividad en los diferentes territorios. Desde Salud pública se debe articular la cooperación entre los diferentes servicios públicos, especialmente los centros educativos, los servicios sanitarios, los servicios sociales y otros servicios municipales. Los ayuntamientos tienen un papel clave en la salud comunitaria y prevención de la covid.

Propuesta

Dotar de los recursos económicos, humanos y tecnológicos suficientes para que puedan existir espacios de trabajo y cooperación efectivos entre los servicios de salud pública, los ayuntamientos y atención primaria. Retomar de forma efectiva los consejos de salud como espacios comunitarios de especial relevancia en la vida comunitaria de los barrios.

Aumentar la inversión en servicios de salud pública que los hagan potentes y efectivos, fomentando contrataciones y condiciones laborales atractivas para crear servicios que puedan dar respuesta a las necesidades de cada territorio con un mayor enfoque en epidemiología social y estrategias de promoción de la salud.

APOYO BIBLIOGRÁFICO

Estado de salud de la Unión Europea, perfil España 2019

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Los perfiles nacionales del State of Health in the EU proporcionan
una visión concisa y políticamente relevante de la salud y los
sistemas sanitarios de la UE y del Espacio Económico Europeo, ya
que subrayan las características y los desafíos particulares de cada
país en un contexto de comparaciones entre países.

Podéis acceder al perfil de España en el siguiente enlace:

Perfil España

Escuchar cura

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Levante-EMV reconoce con el Premio Portada de Febrero 2019 el documental «El Arte de escuchar», impulsado por siete especialistas de Primaria y que pone el foco en lo que esperan los pacientes al ir a consulta.

IX Asamblea Estatal de Mareas Blancas València 2 de marzo de 2019

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IX Asamblea Estatal de Mareas Blancas

València 2 de marzo de 2019

Organiza: ACDESA-PV

Lugar: La Morada. Calle Cádiz nº 63
https://goo.gl/maps/Y1fwDunotfD2
Inscripción: mareasvalencia@acdesa.com

(en la inscripción hay que indicar quién se queda a comer en el restaurante concertado por la organización )

Correo compartido: ampasensi70@gmail.com

10,30. Presentación. ACDESA. Alfons C. Polo
11-12,30 Reversiones y privatizaciones
   – La Ribera. Reflexiones después de un año. Pedro Durán, Àngels López
   – La Marina. Expectativa de reversión. Paco Sánchez
   – Castelló, micro privatizaciones. Pedro Lorente
12,30- 14 Debate abierto. Modera: Pedro Lorente
14-16 Comida
16-18 Estrategias de Futuro: Toni Barbará
   – Atención Primaria
   – Desprivatizaciones
   – Participación Comunitaria
   – Otros temas

¿Hemodiálisis?: “No gracias”. Más nefrología pública (Por Ramón Pons)

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Necesitamos cambiar el paradigma: ¿Hemodiálisis? “No gracias”: más nefrología pública.

El autor defiende la necesidad de un cambio -comenzando por los propios profesionales- ya que que la privatización de la hemodiálisis y la polarización del gasto público hacia esta tecnología, ha determinado un subdesarrollo de la nefrología pública que, a su vez, está determinando una insuficiente capacidad de la especialidad para afrontar retos como la prevención, la participación de los enfermos, los tratamientos domiciliarios o las terapias renales paliativas.

Los problemas de un sistema privado

El programa de tratamiento de la enfermedad renal crónica (en adelante ERC) comenzó en julio de 1973 en EEUU, tras aprobarse en octubre de 1972 la Public Law 92-603 que extendía la cobertura del Medicare a todos los enfermos, con algunas limitaciones, afectados de fallo renal crónico que requirieran diálisis o trasplante renal1-3. El motivo de poner en marcha esta medida fue que el elevado coste del tratamiento era inasumible a nivel particular por los pacientes; y que el número de enfermos susceptibles era “limitado” en ese momento (unos 16000).

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