El ejercicio simultáneo en la Sanidad Pública y privada genera conflictos de interés, problemas de productividad y riesgos para la calidad del servicio. En el ámbito empresarial, es común evitar que directivos trabajen en empresas competidoras, y esta lógica también se aplica a la sanidad.
Compatibilizar ambos sectores puede derivar en la parasitación del sistema público y afectar el rendimiento de los profesionales. Un médico con jornadas extenuantes en ambos ámbitos puede no estar en condiciones óptimas para atender a los pacientes. Además, la dedicación exclusiva garantiza una atención equitativa, sin influencias económicas.
A pesar de que algunas comunidades ya contemplan un modelo de exclusividad con mejores retribuciones, colegios profesionales y sindicatos defienden a los médicos pluriempleados. La solución pasa por reconocer económicamente a quienes trabajan solo en la Sanidad Pública y exigir exclusividad en cargos de responsabilidad para garantizar una gestión sanitaria centrada en el bienestar de los pacientes.
Lee el artículo completo en el siguiente enlace: Sanidad Pública y dedicación exclusiva, por Ignacio Alastrué Loscos.